En el ajetreo del día a día, con agendas llenas de compromisos laborales, familiares y sociales, es muy fácil posponer lo que no parece «urgente». Y, seamos honestas, la revisión ginecológica suele caer en esa categoría. Sin embargo, lejos de ser un mero trámite, tu revisión anual es uno de los actos de amor propio y autocuidado más importantes que puedes hacer por ti. Es un espacio de tiempo dedicado exclusivamente a tu salud, tu tranquilidad y tu futuro.
¿Qué hacemos realmente en una revisión?
Más allá del «miedo» o la incomodidad que a veces pueda generar, es importante desmitificar en qué consiste. Una revisión completa es una oportunidad para conversar y chequear que todo esté en orden. Generalmente incluye:
- Una charla de confianza: Hablaremos sobre cómo te sientes, tu ciclo menstrual, tus métodos anticonceptivos, tu estilo de vida y cualquier duda que tengas, por pequeña que te parezca.
- Exploración física: Con el máximo respeto y delicadeza, se realiza una exploración mamaria y pélvica para valorar que todo esté bien.
- Citología o Test de VPH: Es la prueba clave para la detección precoz del cáncer de cuello de útero. Es un procedimiento rápido y fundamental para tu prevención.
- Ecografía ginecológica: Nos permite visualizar el útero y los ovarios para descartar quistes, miomas u otras alteraciones.
Los 3 grandes beneficios de no posponerla
- Prevención, la mejor medicina: La mayoría de las patologías ginecológicas, si se detectan a tiempo, tienen un pronóstico excelente. La revisión nos permite anticiparnos.
- Paz mental: Salir de la consulta sabiendo que todo está bien no tiene precio. Reduce la ansiedad y te permite seguir con tu vida con una preocupación menos.
- Asesoramiento personalizado: Es tu momento para preguntar sobre anticoncepción, fertilidad, menopausia, sexualidad o cualquier otro tema. La información de calidad es poder.
Conclusión: Tu salud es tu mayor tesoro. Dedicarle una hora al año no es un lujo, es una necesidad. Considera tu revisión ginecológica no como una obligación, sino como una inversión en tu bienestar a largo plazo.
¿Hace más de un año que no te haces una revisión? No lo dejes para después. Estaré encantada de cuidarte.
